
CÁNDIDO PÉREZ.
Para iniciados y desconocedores de la pesca a mosca de esas especies.
En este artículo voy a intentar narrar las experiencias que se pueden obtener pescando a mosca tres tipos diferentes de peces, técnicas, lugares y relatos sobre mis propias vivencias recordando los primeros momentos bajo esta modalidad de pesca, en la que una que se empieza a dominar un poco el lanzado, y se pueda decir que la mosca se ha posado sobre el manto de agua de forma natural, engañando al que vive bajo el mismo e induciéndole con nuestro placebo a su ataque para alimentarse se podrá sentir en ese mismo momento una sensación totalmente diferente a la que se pueda obtener con una caña clásica, una línea que nada tiene que ver con la que estábamos acostumbrados y un señuelo o cebo que si el ataque se produce en superficie se une la belleza de la picada, con la lucha que comienza a entablar el animal para lograr escapar del anzuelo.
La Carpa
Llevaba un mes y medio con el equipo de pesca de mosca, apenas lograba lanzar medianamente con destreza la mosca y posarla sobre el agua con delicadeza, era principio del mes de Abril y la temperatura acompañaba a la subida de las carpas para alimentarse en superficie, igualmente hacia algunos días había llovido en abundancia y los regatos dirigían su caudal a los pequeños recodos, ideales para la entrada de carpas en busca de alimento arrastrado por la corriente.
Mi hermano Juan y yo salimos alrededor de las nueve y media de la mañana en el pantano de Alcántara, él con su caña de spinning, carrete de lanzado ligero y sus artificiales flotantes; yo al igual, llevaba un equipo de las mismas características para la pesca del Black Bass que era hasta entonces el pez que sólo buscábamos, pero además en la mochila llevaba para probar, ya que hasta ese momento no había tenido suerte, la caña de cola de rata y algunas moscas de muy baja calidad que había comprado en un gran supermercado, por aquella época hace veinte años aproximadamente no sabía la diversidad y calidades, tamaños y colores que existían en el mercado ya que sólo en revistas especializadas las lograba, encontrar pero al buscarlas en tiendas de pesca no había gran variedad y además con un precio elevadísimo cada unidad.
Yo iba entusiasmado en pescar Black Bass a mosca ya que nunca había cogido ninguno y pensé que sería tan fácil como con un artificial flotante, después pude comprobar tras varios lances que hacían caso omiso a la mosca que le presentaba, tan sólo alguna cría de black bass se dirigía con decisión al engaño.
Llegamos a un recodo en el que se observaba que había entrado bastante agua de un regato por lo que en aquella zona la temperatura del agua sería un poco más elevada, ya hacía rato que había dejado de pescar con la caña de mosca debido al "éxito obtenido", pensé que quizás ese era el lugar perfecto, saqué de nuevo la caña y desde uno de los lados lancé con una mosca de color marrón las alas y el cuerpo blanco, tenía puesto un bajo de línea de 0,26 mm anudado a la cola de rata con un nudo doble bastante rudimentario aunque como después comprobé bastante eficaz. En el primer lance, como de costumbre, "nada de nada", me acerque un poco más a la confluencia del regato con el embalse y observé como una carpa estaba alimentándose en superficie, pero como el agua estaba bastante turbia el tamaño que le calculé era erróneo; lancé de nuevo lo más próximo a ella y mientras estaba pensando que como siempre no iba a hacer ni caso o se iba a asustar, al empaparse de agua el pelo de la mosca se sumerge poco a poco y de repente cuando iba a recoger la cola de rata para un nuevo lanzado noto un pequeño tirón, por fin lograba que me picase algo de más de 15 cm. esto pensaba al comienzo de la lucha con la carpa. Mi hermano estaba a uno veinte metros y cuando vió la caña doblada se dirigió hacia mí para ver como funcionaba el equipo ya que en un principio no le hizo mucha gracia y lo veía bastante engorroso, después con el tiempo y después de haber tenido capturas con mi caña se compró otro equipo de mosca.
En la lucha que había comenzado no parecía que el pez que estaba intentando escapar bajo el agua fuese de gran tamaño, se había dirigido en un principio a la caida del regato y la verdad es que no tenía mucho espacio desde donde me había picado hasta allí, pero se dio la vuelta y aquello cambió totalmente, ya no pensaba que aquel pez pesase alrededor de 1 Kg. , por la forma de tirar hacia el exterior para adentrarse en el embalse yo le calculaba 2 kgs. aproximadamente, pero cada vez que se iba alejando del recodo mas fuerza tenía, hasta que llegó un punto en que la cola de rata la sacó entera, por entonces no tenía backing con dacrón en el carrete y los 27 o 28 metros de cola de rata del número 5 habían salido enteros y la caña se dobló de tal forma que mi hermano viendo que aquello no parecía aguantar esa fuerza me dijo "Lo mejor es que intentes partir el bajo de línea o te parte la caña", pero yo notaba que la caña resistía y poco a poco después de quince minutos de sacudidas logré ir acercándola a la orilla pensando que había conseguido capturar una carpa de unos dos kgs..
Ya casi se podía ver debajo del agua al lado de la orilla, mi hermano esperando con la mano en el agua para cogerla, cuando justo antes de sacarla me dice que es "de las buenas", la sacó del agua y lo único que pensaba era cómo había logrado resistir una caña tan fina la fuerza de una carpa que después al pesarla en el mismo lugar dió un peso de 4,9 Kgs..
Después de ese día que estuve bajo "la suerte del novato", he capturado muchas carpas cuando se encuentran cebándose en superficie los días sin viento y lanzando la mosca siempre muy cerca de dónde están "boqueando", si se posa la mosca con suavidad siempre se consigue engañar a alguna, pero con un peso bastante inferior al relatado anteriormente y con un bajo de línea superior, del 0,30 han partido fácilmente en la segunda embestida al querer retenerla, por lo que deduje que necesitaba más longitud después de la cola de rata, un backing de 60 ó 70 metros de dacrón de 20 libras es suficiente para fatigarlas.
El Barbo
A diferencia de la carpa, el barbo tiene un embestida muy fuerte hacía el fondo (la carpa se dirige en línea recta a golpes de fuerza con su propio peso), un tirón continuo que como a continuación describiré hay que tener cuidado con la cola de rata en el momento de la picada y hasta que se logra cansar al pez.
He pescado barbos en río y en embalse, y las sensaciones son totalmente diferentes en uno y en otro paraje, en río y en lugares que se sabe deambulan en busca de comida, coloco a la cola de rata un terminal de 0,25 mm con tratamiento cerámico (he observado que tiene mayor resistencia con menos grosor aunque pierde un poco de elasticidad), un indicador de picada a unos 60 cm. y una ninfa de tonalidades marrones, dejándola sumergirse lentamente en las zonas propicias; al mínimo que el indicador de picada nos alerte con un pequeño movimiento, clavaremos con energía e inmediatamente el barbo comenzará con un brusco tirón su huida hacia el fondo, en ese momento lo mejor es tener el carrete con el seguro apretado y con la mano cerca del carrete, más de una vez me he quemado con la cola de rata al intentar sujetar la lucha del pez, muchos barbos de aproximadamente 2 kg.. han sacado la cola de rata más 30 ó 40 metros de backing antes de comenzar a recuperar con la mano la cola de rata ayudándome además del carrete. En el mismo lugar de la picada aunque se encuentren merodeando barbos no he logrado obtener picada hasta que no ha pasado algún tiempo y su desconfianza se pierda por el movimiento organizado anteriormente.
En embalses los he pescado recorriendo las orillas y una vez se haya visualizado alguno pegado a la misma le he lanzado la mosca en superficie pasándole justo delante, hay veces que atacan de manera fulminante, aunque otras se asustan iniciando la huida hacia el fondo.
La Boga
Una de las especies donde uno se puede divertir por el número de capturas y por lo parecido a la pesca de la trucha en ríos de corriente es la boga en el periodo de desove que tiene como fechas, aproximadamente dependiendo de las zonas y el clima durante la primera quincena de abril si el tiempo ha sido cálido y las lluvias han crecido la rivera a la que me desplazo situada a unos kilómetros de Alcántara y que desemboca al río Tajo, pescando en el margen derecho (España), (el margen izquierdo es Portugal, ya que ha servido como frontera natural entre los dos países por su escarpado terreno).
Tras bajar por un rivero con una inclinación bastante pronunciada y esperando que el terreno esté seco para no tener ningún percance con un resbalón, se accede al lugar de pesca en un tramo de la Rivera de Portugal. Si las lluvias han acompañado días antes de la subida de la boga para el desove nos encontraremos en una zona inmejorable para practicar el lanzado en ríos de corriente y después poder tentar a la trucha con un poco más de destreza, aparte del lugar en el que normalmente no se encuentra a nadie, el agua cristalina y transparente y las bogas con su lucha contra la corriente para efectuar el desove en los lugares elegidos.
Con un bajo de línea de 0,18 mm. se tiene más que suficiente para resistir la lucha de esta especie, que aunque no llega a la elegancia de la saltarina trucha fario, es entretenida su pesca, y no tengo que hacer 600 ó 700 Kms. entre ida y vuelta para muchas veces venirme sin haber logrado captura de alguna pintona; aquí en este tramo de la Rivera con un poco de suerte y dando con el mejor día entre los días que tienen para el desove, se puede acabar una jornada de pesca con 40 ó 50 capturas de bogas de buen tamaño con cola de rata.
La longitud del bajo de línea que le pongo es aproximadamente de 50 cm. anudado a un terminal trenzado que facilita la extensión de la línea sobre el agua en el lanzado, con un mosquito que nada tiene que ver con la mosca que tenía puesta el día que cogí la carpa que anteriormente narré, tanto en tamaño como en calidad, y su similitud con el natural sobre la superficie en la corriente, sitúo el lanzado corriente arriba, en superficie, para que ella misma arrastre la mosca sobre las zonas donde se encuentran desovando las bogas, o bien, en otras ocasiones corriente abajo, sumergiendo el engaño y recogiendo a pequeños tirones para incitar al pez en los momentos que se encuentra con menos actividad y no sube a la superficie para dirigirse al engaño.
Con estas tres especies se podrán pasar momentos de grandes sensaciones, y si se tiene la suerte de engañar un carpa de 4-5 Kgs. ó un barbo de 2 Kgs. en adelante podremos poner a prueba la resistencia de nuestra caña de mosca.

