Hola muy buenas, soy Rubén Molina Pérez y os voy a contar nuestra última salida al gran pantano de Orellana, ese que muchas veces tantos bolos nos da, pero que por más bolos que nos dé siempre decidimos ir, ya que alguna captura de gran tamaño podemos encontrar en la punta de nuestra caña.
Después de nuestras dos últimas salidas con malos resultados “bolos”, decidimos plantear a conciencia nuestro siguiente sitio. Miramos las condiciones meteorológicas y el sentido del viento y decidimos escoger este gran pantano que es Orellana y dentro de éste decidimos escoger una pequeña zona cerca de la cola con poca profundidad ya que el agua en esta zona es mas cálida y podríamos encontrar más peces que en otras zonas mas frías.
Todo pensado, cargamos equipos y víveres para pasar 4 días, ya que este pantano necesita un gran espacio de tiempo.
Llegamos al pantano y empezamos a montar nuestros trípodes y cañas en la orilla, viendo una gran actividad por parte de los peces que estaban en esa zona, con lo que decidimos sondear el fondo mirando a ver si encontrábamos algún cambio importante de profundidad y ahí estaba a unos 60 metros de orilla un cambio bastante bueno de 2.5 metros más o menos de profundidad. Ya teníamos el cambio, ahora nos hacía falta saber si estaba todo el fondo de nuestro pesquil limpio y sin arbolitos pequeños dentro de éste que nos hicieran perder un ejemplar y estábamos de suerte, estaba limpio.
Ya visto todo esto comenzamos a cebar el pesquil desde embarcación con una mezcla de semillas (maíz, chufa, trigo, cañamón, etc…) nada de boilies para ver cómo reaccionaban los ciprínidos dentro del pesquil.
Ya todo preparado solo nos quedaba lanzar las cañas, dos con cebo natural y una con boilie fuera del cebadero previo. Estábamos de suerte a la media hora de lanzar las cañas piiiiiiii… una picada de una pequeña carpa de 8 kilos que la engañó la chufa, lo que nos decía que lo estábamos haciendo bien, pero no parando ahí, sin darnos tiempo de echar la carpa al agua, otra de las alarmas comenzó a sonar dándonos otra pequeña captura de 8 kilos al maíz natural.
Después de esta última picada no hubo ninguna más hasta la 01:30 de la madrugada que arrancó con gran entusiasmo, era otra vez la caña de la chufa con una captura de 11,500 kilos de carpa, ya podíamos ver que nuestro peso en pocas horas iba en aumento. A lo largo de la noche clavamos sobre tres peces, de los cuales no conseguimos ver fuera ninguno y entonces nos dimos cuenta de que algo fallaba, el cebadero parecía bueno, la zona también, pero teníamos un problema. Ya por la mañana, tras varias horas de pensamiento, mi compañero y yo nos miramos y a la vez ya habíamos dado con el problema. Volvimos a sondear el terreno y hay estaba una parte del cebadero repleto de pizarras que en el primer sondeo no conocíamos. Visto esto decidimos colocar un bajo de línea más fuerte y encima de éste sobre 1 metro de leadcore, haber si así podíamos burlar a las pizarrillas que nos desgastaban el sedal y nos hacían perder capturas.
No tardando en tener la primera picada del día, sobre las 9:30 de la mañana, sacamos una carpa de 10 kilos, bajando de peso, con lo cual decidimos recebar otra vez el pesquil con semillas y esta vez ya con boilies de 15mm.
A lo largo del día y la noche tuvimos varias picadas, de las cuales solo se nos fue una por un problema de montaje, pero las grandes carpas no estaban por dar la cara ya que la más grande fue de 11 kilos y las demás de 10 kilos y pesos similares.
Nuestro tercer día le planteamos de diferente manera haciendo un cebado concentrado solo con boilies de 20mm. Nos dio buenos resultados pero no el que nosotros deseábamos, siendo las picadas más lentas pero de carpas de 11 kilos a 12 kilos, ya que tuvimos que plomear varias veces el agua porque el cangrejo nos mostró su peor arma ya que todas nuestras cañas estaban con boilies y duraban poco tiempo sin ser atacados.
Nuestro cuarto día decidimos dejar de cebar y solo señalizar nuestras líneas con unas 10 o 15 bolas, en las cuales pusimos de anzuelo el montaje “snowman” en dos de nuestras cañas y en otra un montaje en “D” a unos 5cm del fondo con boilies de plásticos remojados. Era nuestra última elección y teníamos que decidir bien ya que era nuestro último día. Tuvimos muy buenos resultados sobre todo a boilies salados, en los cuales sacamos la carpa más grande de la jornada de 15 kilos y medio y en los dulces la carpa más grande de 12 kilos, ya que el cangrejo a los boilies flotantes de plástico no les atacaban con gran ferocidad, habiendo siempre algún cangrejo más listo con mejores armas que nos quitaba los topes y teníamos que estar alerta para disponer siempre de cebo en nuestro montaje.
Orellana nos regaló unos de los mejores momentos que todo pescador teníamos que conocer alguna vez en la vida. Son experiencias muy bonitas, con muchos peces de por medio (sacamos veintitrés carpas con un peso medio de 11 kilos y sabiendo que no es una gran media para lo que es Orellana). No siempre se sacan peces de gran tamaño aunque sea lo que más se oye, pero todo pescador tenemos dentro grandes y pequeñas capturas que nunca contamos por miedo a que nos quiten la
zona, por no hablar de los bolos que nos llevamos que casi nadie nunca cuenta ya que en Orellana son bastante abundantes los que nos llevamos a lo largo del año, aunque siempre se sacan cosas positivas, que te hacen pensar lo que nunca antes hubieras pensado o planteado para tu puesto, pero la técnica del carpfishing es así, con alegrías ó penas, como por ejemplo el de ver grandes ejemplares saltar dentro de nuestro cebadero y no coger nada.
Bueno aquí me despido.
Espero que os haya gustado el relato de la sesión. Si quieren algún consejo o cualquier otra cosa se pueden poner en contacto conmigo a través de mi web-blog lapescaenbadajoz.blogspot.com.

