Hace unos días los reyes magos de oriente satisficieron muchos sueños de niños y mayores, entre ellos uno particular del que suscribe.
Fui invitado a participar en una montería de esas de las que gusta de ir aunque sea a aprender, como era mi caso. A la hora de rigor estaba en el lugar acordado, allí mis huéspedes me saludaban agradablemente. Hablábamos de casi todo y como no de la temporada y de los perros. La ilusión era muchísima por ver aquellos perros suyos en acción. También por aprender un poco de este mundo que nunca acaba uno de dominar. Pasada la hora del desayuno, las demás rehalas convocadas iban haciendo acto de presencia. Perplejo permanecía atento a la logística convocada aquella mañana en tal privilegiado lugar, Vehículos impecables, alta tecnologías, dispuesta a viajar muchos Km. en poco tiempo, y perros, eso si “PERROS DE REHALAS” eso si que eran perros los allí presentes.

Con "El TITI", perrero de Perico Castejón
Deseoso por verles en acción en el campo, tras las pertinentes presentaciones y saludos, emprendimos el camino a la suelta. Donde se produjo la suelta de los canes en breves momentos. A las 11:30 todos los perros comenzaban su tarea. La loma de monte era larga, con mucha caza y con un monte un poco apretado por zonas, donde los jabalíes poblaban con gran afluencia. Colocados a la mano, algunos caballos nos acompañaban en la batida, propiedad de algún que otro Conde que dirigía junto a su perrero su rehala. Perplejo observaba los acontecimientos, pero eso si esta vez estaba en terreno conocido. No me daba miedo las jaras, ni el monte, ni el trabajo a desarrollar, estaba en mi salsa. Hoy estoy de espectador, de estudiante aplicado, aprovechando el día de prácticas, para no quedar nada en el tintero, sin dejar de preguntar y sin dejar de aprender. La solana era nuestro cazadero con 3 rehalas más bajo nosotros y otras 3 a la umbría. De momento los perros aprietan a la caza hacia los cortaderos donde las detonaciones dan buena cuenta que la caza esta llegando a los puestos. Adelanto un poco mi posición por el alto de la cuerda, para ver de primera mano el desarrollo de la acción y me encuentro con un sonido familiar, de esos que a los perreros nos pone el cuerpo a cien por hora, una ladra intensa con un final en un agarre seguido de los quejidos de un corpulento jabalí. Al llegar al lugar una cochina de unos 90 kilos la emprende con unos cuantos de perros que le acosan. Se defiende bien, pero los perros están exhaustos de perseguir tanta caza. Se personan allí varios perros de unos collares rojos que literalmente se comen a la cochina, por sus apéndices auditivos y por las partes traseras. Entiendo a los animales y ante su mirada decido intervenir para no desgastarles más en su labor de apresar la caza. Regreso a mi mano y antes de llegar escucho como esos perros de collar rojo apresan otro gran jabalí... –Esto si que son maquinas de cazar, vaya ejemplares.
Llegada en breve de su dueño que decanta de nuevo la balanza a favor de la rehala. En solo 5 minutos han apresado 2 cochinos, además de levantar de sus encames a otros muchos más. Continuando con mis huéspedes la mano sigue siendo entretenidísima, los perros levantan mucha caza en la parte de la solana y los disparos en las traviesas no cesan en todo momento. Llegados al choque emprendemos camino a la suelta y aunque parezca increíble aquello a quedado “como un solar”, apenas quedo caza oculta en el monte, si acaso un par de ladras, antes de recoger los perros, es lo que nos deparo la vuelta.

Quirico Matamoros intentando aprender por la mancha
Fascínate día, donde aun me quedaba por ver otro detalle más. Al recoger las rehalas en su vehiculo, pasamos lista y quedan por regresar 23 perros de mi huésped. Estos señores comienzan a tocar sus caracolas poco a poco van regresando esos divinos ejemplares, ahora uno luego regresan 3, al rato otro par de ellos. Así poco a poco hasta completar todos, que en poco mas de 2 horas habían regresados todos a la suelta. Admirablemente estos si son profesionales del campo, de la rehala y donde nunca nos dejaran de sorprender con su eficacia en el monte y su profesionalidad en al campo. Miles de detalles para apuntar, para imitar, para desear ser así, pero querido amigos, esas experiencia y profesionalidad solo las tienen ellos.
Gracias a Perico Castejon y Marques de Valdueza por poder compartir un día batiendo monte entre vuestros afamados perros, que no solo tienen fama sino que demuestran sus buenos hechos y facultades en el campo día tras día.
Quirico Matamoros

